Sin Fecha

Sin Fecha, es una obra que hace referencia ese tiempo que ya he olvidado, que ya he perdido, que no volveré a experimentar, y ni siquiera a volver a vivirlo. Son esas cosas que me remite a algo único que tuve en mis manos y que rodeo un mundo de sentimientos, de recuerdos inigualables e irrepetibles. Quizás recuerde o no esos objetos que marcaron una época puedan remitirme a esas situaciones que me fueron conformando como individuo, o simplemente buenos recuerdos, o bien algo que ya no querría acordarme.

En mi niñez me solían leer cuentos, los cuales narraban un mundo fantástico e irreal en donde todo era posible, en ese momento ignoraba su función pero intuía que era solo para entretenerme. En una edad más avanzada descubrí que el libro infantil surgió siglos atrás como instrumento destinado a la enseñanza; para despertar la mentalidad, impartir instrucción moral, el interés por la ciencia, la historia, la geografía, los estudios de la naturaleza... también un precioso instrumento para estimular la sensibilidad artística y literaria y avivar el sentido crítico. A partir de esto me di cuenta lo fundamental que fue esta época de mi vida, aunque poco la recuerde.

Hay muchas maneras de acercarnos a ese tiempo que ya paso, Una de ellas es a través de los recuerdos. Sabemos que el tiempo es intangible e invisible, pero eso no quiere decir que no lo podemos mirar en todo lo que nos rodea. El tiempo queda atrapado en un papel escrito, una fotografía, un cuento, una obra de arte, como entre otras cosas.

Esta experiencia me sucede cuando subo a mi altillo y me encuentro con un montón de cajas que almacenan mis juguetes. Empecé a recordar esos detalles de aquel tiempo que ya había olvidado, a esa apoca de mi niñez.

Detalle de las tres impresoras

La obra consiste en dieciocho cajas que forman una escalera de tres escalones, en cada uno de ellos hay una impresora de diferente época y diferente tipo de impresión. Las impresoras comparten el mismo papel continuo que es pasado desde la resma a cada una de ellas. Entre las impresoras se acumula papel procedente de la misma resma para que cada una pueda imprimir aleatoriamente sin que ninguna se quede sin papel y en consecuencia se rompa.

Cada impresora imprime por separado cuentos infantiles, de una forma aleatoria. Los cuentos son aquellos que me han leído en mi niñez, como por ejemplo; “Hansel y Gretel”, “El traje nuevo del emperador”, “Caperucita Roja”, “Cenicienta”, “Patito Feo”, “El mago de Oz”, “Los músicos de Bremen”, ”Rapunzel”, “Pinocho”, “Peter Pan” . Una computadora por intermedio de un programa permite el funcionamiento de cada una de estas impresoras. Esta será colocada dentro de una de las cajas que no este a la vista del espectador. Además las cajas, a excepción de aquellas en las que se hallan apoyadas las impresoras, se encuentran repletas de juguetes.

Detalle de las tres impresoras, mas objetos dentro de las cajas

En el período de la exposición las impresoras luego de un lapso de tiempo, se quedarán sin papel, sin tinta, sin toner o sin cinta. Las hojas quedaran amontonas entre y sobre las impresoras, y en el piso mismo. Los diferentes espectadores presenciaran diferentes estados de la obra; algunos de ellos presenciarán el instante en que las impresoras imprimen los cuentos y por consecuencia el amontonamiento del papel, otros espectadores podrán observar sólo un estado, en el cual la obra estará en forma estática, en donde las impresoras ya habrán dejado de funcionar. Esta decisión es tomada para que el espectador interprete que algo ocurrió, que en un momento las impresoras imprimieron, y que se pregunte, por qué las hojas quedaron amontonadas y la función de los juguetes.

Se habla de un tiempo irreversible. Esta instalación, una vez que empezó, no volverá atrás. Los objetos son, de todas formas, el testimonio mismo de aquello que sucedió.